Se cumple casi un año del primer aniversario de la muerte de mi padre. Comida de navidad con mis tíos, Eva y Mikel. Me hace ilusión después de tanto el poder reencontrarme en modo de “familia normal y unida”. Esa sensación me encanta y parece que la había perdido. Genial que esa sensación siga arraigada dentro de mí.
Hoy Rosi me ha dado las pertenencias que tenía mi padre cuando lo encontraron los forenses, una cadena de plata que pienso vender, no por necesidad, sino… porque es horrenda y no la necesito; y un cordón de plata con una chapa de una virgen que dejare colgado en el coche. El día de mañana pienso llevarlo a limpiar y que reluzca.
Se hace jodido leer, en el informe de la autopsia, una nota que deja mi padre de despedida, muy jodido.
En estos momentos no se que pensar, mi cabeza es una tormenta de ideas y pensamientos. No quiero pensar lo que voy a hacer. Voy a guiarme por mis instintos como he hecho siempre, no quiero pensar cual será el camino más correcto. Quiero zanjar este tema cuanto antes y antes de que me salpique aun mas el tema de la herencia.
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